4.02.2014

Con un párrafo de Robbe Grillet (2012)

I

Bruscamente, la cortinas de largos temblores. Habitación recubierta de madera. Al lado, hacia la izquierda, el personaje. Su modo de ser mueble. Permanece en la dirección oscura. Ojos como paneles quedos. Este rostro recorre ligeramente la ventana. Un torso pequeño queda en la mirada. Una cabeza se detiene. Alguno se detiene. Camina. Lo separa la pared. Hace decir como la madera recubierta. Bruscamente, siguen las cortinas. Mover el torso, arrastrarla hacia los rasgos oscuros de la izquierda. Incluso, recorrer los paneles de alguna cabeza mientras los segundos vuelven de a uno en dirección a la puerta o hacia el borde de ese temblar de largos lados. Arrastrala ligeramente y detenerse con asecho. Con precaución, cerrar la puerta y levantar el cuello rígido, evitando ruidos invisibles. Llegar al afuera inmóvil y mirar su tamaño. Arrastrar la mirada hasta el fondo y mirar bruscamente el temblar rojo de las cortinas, en esos bordes normales, rígidos como el personaje y el mueble cerrado, invisibles como los paneles quedos de la cabeza, paneles con ventanas y bordes al acecho. Arrastrarla bruscamente recubierta de cortinas, girar el violentos rojos. Luego, todo inmóvil.

II

El personaje hace sonar la puerta, evita el borde de las cortinas y camina hacia la izquierda. Con golpes invisibles, bruscamente hace temblar la ventana y aparece una cabeza. Permanece con precaución ante la mirada desnuda de rojos violentos que lo arrastran rígido, inmóvil. Mientras mira, levanta la cabeza y recorre la habitación. La ventana es como una puerta que los separa. Desde afuera, alguien mira el girar de las cortinas y una silla en la sala. La cabeza, el cuello y el torso desnudo tiemblan. Siguen de este modo. Permanecen frente a la puerta. Parece que un sonar violento, invisible, los hiciera permanecer así. Alguien desde afuera, tratando de evitar la pared que lo separa. De pie, al lado del largo terciopelo que pone oscuras las cortinas ligeramente rojas, rígido como la desnuda y la silla que siguen como paneles quedos frente al gran golpe violento de su mirada. El sonar se detiene por segundos y vuelve. Evitando el sonar, alguno de los dos bajará la cabeza y otro caminará en dirección contraria, hacia otro torso.

III

El mueble parece temblar con los golpes del personaje. Las ventanas hacia afuera siguen rojas. La desnuda esta oscura, sin rasgos ni torso. Camina por la habitación mientras afuera se mueven terciopelos. Todo gira en largos invisibles mientras acecha temblando. Un personaje hace sonar el cuello de una madera recubierta. Con precaución sus pasos van hacia las rojas. A la izquierda el ruido por segundos es normal. Camina sobre el fondo de un panel de tamaño violento. La cabeza inmóvil sigue al terciopelo de afuera. El mueble hace de puerta en la sala. Ligeramente, el personaje, al mirar, arrastra las rojas, como cuando se separan en la cabeza las direcciones que detiene un rostro que mira los bordes de un afuera. Desde la derecha todo es invisible y la madera permanece bruscamente normal. Las ventanas dicen esto, porque hay un afuera inmóvil, cerrado, que separa con precaución lo normal de los violentos tamaños de un afuera invisible que acecha.

El personaje camna sobre el panel, y levanta la cabeza para recorrer con el sonar la mirada de la desnuda. Ya no parece que es el mueble-puerta el que tiembla con los golpes del personaje. Es la desnuda la que ahora hace de puerta y es el panel de gran tamaño el que ahora hace de sala. El personaje toca la desnuda-puerta, arrastra la cabeza sobre el terciopelo, separa los bordes, esas cortinas rojas, los hace temblar, mientras hace sonar los golpes sobre la desnuda que mira al personaje recubierta de su propio terciopelo que la 
separa del afuera, mientras se levanta y tiembla toda con un sonar invisible.

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