4.02.2014

Santiago Sivartén. Suicidio y eses. (del 2006)

Se sentó y soltó un salivazo. Sofía. Sabía que no sería simple sobrellevar esa sala sombría, ese suéter sucio, y ese sapito sencible que salía saltando, siempre solo, siempre sordo, y súbitamente seguía su senda. Sofía se secaba. Ser Santiago, ser Sofía, ser la sentencia y el salvajismo.

soltarte/ sobre los sargazos/ sumergir tus senos/ sumirnos sacados/ salivar en sueños/ saquémonos la sangre/ sobrevolemos/ sólo salir sueltos/ sólo sabernos

Seguía sumergido el sable. Surgía su sangre, un sangrar sicalíptico, similar a la savia que sentía en sus sábanas, sobre todo, los sábados, en los que Sofía suspiraba sobre él. Se sentía un samurai senil, simple, solo y sucio. Surgían signos sueltos salían del suelo lo saturaban susurros siniestros sinfonías sarcásticas sonrisas sueltas y se secaba se secaba en suma sofocación seguía el sudor sentía sobre él una sarta de soles sucedidos en siete siglos salpicaba saliva seguía con sed soñaba con un seudo sitio selvático y seis semicírculos de sales
 se sumaban sudor y sangre
 se sostenía del sillón
 le salía un soplo suave, seco.
Un sabio, que supo ser Sócrates, sahumaba la sala, su sala, sintió sabor a sándalo y sonrió suspirando seco. Sobre un sauce salpicaba sustancias una solapada serpiente y series de siameses se sentaban sumisos en un santuario, una sucesión sempiterna de sirenas solfeaba seductoramente, y una sargentona de saya sensual sitiaba con su séquito a un sastre solterón y saxofonista, ¿lo siguiente? un sacerdote con sotana secando un sarcófago con superabundancia de semen, un samaritano saltaba sin sentido y un sultán suspiraba sentimientos en sánscrito

soltarte/ sobre los sargazos/ sumergir tus senos/ sumirnos sacados/ salivar en sueños/ saquémonos la sangre/ sobrevolemos/ sólo salir sueltos/ sólo sabernos/ sólo eso

La silueta de Sofía subía y sonreía sádicamente.
Sólo se supo de un suicidio.

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